Paseaba por la Gran Vía cerca de la Plaza de España, ella estaba paseando por allí mirando escaparates. Entré en una cafetería y ella entró también. La miré con detenimiento, tenía cierto aire de aburrimiento, distraída, sin saber que hacer. Nos miramos varias veces durante el tiempo que tardamos en tomarnos el café.
Morena, pelo rizado un poco más alta que yo, de unos 40 años. Vestía una minifalda blanca con botones por delante y una camisa oscura con los botones hasta el escote, abiertos, un movimiento que realizó me hizo vislumbrar que no vestía sujetador.
Salió de la cafetería antes que yo y vi que continuaba subiendo por Gran Vía hacia Callao. Salí, y me dispuse a observarla desde una cierta distancia. Al poco se detuvo ante un escaparate, yo no me percaté de esta circunstancia, cuando me di cuenta ella me miraba extrañada, disimule un poco y continué subiendo hacia callao, al llegar a la esquina de Gran Vía con San Bernardo giré hacia la plaza de Santo Domingo, nada más llegar al cine Arlequín me paré y busqué con la mirada para ver si la veía continuar subiendo.
Efectivamente, en ese momento cruzaba la calle San Bernardo, no miró hacia donde yo estaba. Decidí andar hasta Santo Domingo y girar por la calle Silva de vuelta hacía Gran Vía. Ya en la calle Silva, por la acera de mi izquierda avancé deprisa hasta llegar al escaparate de una zapatería que me permitiría verla llegar. Pasó un minuto más o menos y no aparecía, extrañado y pensando que quizá ya habría sobrepasado la calle Silva hacia Callao decidí arriesgarme y asomarme a Gran Vía. Al llegar a la esquina miré hacía Callao, no la veía, mierda, pensé… justo en ese momento me rebasó por mi derecha mirándome de soslayo, no me moví, haciendo como que observaba los edificios.
Vi como se quedaba mirando el cartel del cine REX, como si pensase entrar. La sobrepasé a ella pensando en mirar que película era, igual me apetecía ver esa película. Me fui a la otra cartelera e intenté controlar sus movimientos mediante el reflejo del cristal, dudó, miró hacia donde yo estaba, no sabía si de pronto podía girarse y decirme algo, o si se dirigiría a hablar con el taquillero. En ese momento se dirigió a la taquilla y pensé, de nuevo, mierda, va a pedirle al taquillero que llame a la Policía o me diga algo por acosarla.
Salí del vestíbulo deprisa y sin mirar atrás, me perdí ver como sacaba la entrada. A la altura del cine Capitol me di la vuelta a ver si la veía, pero nada, no la veía, decidí arriesgar, sentía muchísima curiosidad, ¿Donde se había metido?, ¿Habría aprovechado mi huida para irse Gran Vía abajo o por la calle Silva?
Según me aproximaba a la entrada del cine me ponía más nervioso, pero a la vez excitado… pasé de largo y nada, no la veía, volví sobre mis pasos y me quedé casi petrificado… ella estaba dentro del cine, esperando para comprar un refresco, me miró y creí ver, o imaginé, que me sonreía. Decidí comprar una entrada. En taquilla me dijeron que la película acaba de empezar, o que estaría a punto.
La película era Este chico es un demonio y la sesión era no numerada, compré una bebida y entré por la puerta de la derecha, no sabía por cual habría entrado ella. Desde el pasillo lateral de la sala no la localicé, habría como 15 personas estaban acabando los anuncios.
Me fui a la penúltima fila, no la veía, ¿Donde se ha metido? La película empezaba, de pronto la vi aparecer por mi derecha, salía del baño… pasó de largo y se sentó 5 filas más adelante, ¿ahora que hago?… observé que se sentó en una fila donde había un señor, de unos 50 años, dejó, eso si, un espacio de 2 butacas entre ellos. Salí de mi fila y por el mismo camino que ella había seguido me senté en su misma fila a unos 5 ó 6 asientos de distancia.
Ella se percató de mi llegada, miró hacia el hombre del fondo de la fila y miró hacía donde me encontraba yo… pasaron 3 ó 4 minutos y se levantó, avanzó hacia mi, yo estaba cardiaco, hice ademán de dejarla pasar pero ella se sentó a mi derecha, el señor del fondo de la fila no dejaba de mirar hacia nosotros.
No hablamos, ni nos miramos yo estaba excitadísimo, la boca seca, bebí un trago… notaba una erección entre mis piernas, tenia mi mano apoyada en el brazo del asiento.
No sabía que hacer… pensé que sería buena idea separar las piernas e invadir ligeramente su espacio, así si ella hacia lo mismo nuestras piernas se rozarían. Me di cuenta que había gente detrás y a nuestro alrededor, viendo la película. De pronto noté el roce de su pierna en mi pantalón. ¿Que hacer ahora?, nada radical, tenía que ser algo sutil… dejé caer mi mano hasta mi propia pierna, la moví hacia la rodilla, donde había sentido el roce, al instante mi dedo meñique rozaba su piel, la miré… ella miraba la película, decidí continuar así un rato, al menos hasta estar seguro que no sería rechazado, miraba hacia ella de hito en hito y una de las veces cuando mi dedo la acariciaba vi como ella miraba hacia mi mano, arriesgue un poco más con un segundo dedo y pareció gustarle.
Separó ligeramente las piernas y el roce ya fue claro, nuestras piernas estaban juntas, ella acomodó su trasero en la butaca hacia mi lado, mi mano ya estaba en su muslo, nos miramos y nos sonreímos, ella bajó su mano hasta la mía y la movió hacia el centro de su muslo, pero no hacia arriba, cuando soltó mi mano posó la suya en mi pierna. Estaba completamente excitado, ella también lo parecía. Con la otra mano ella desabrochó un botón más de la camisa mientras yo acariciaba su muslo en lentas circunferencias, suavemente pero siempre avanzando hacia el interior de sus piernas, ella subió con su mano un poco por mi muslo.
Yo llevaba unas bermudas por la rodilla, al sentarme subían como hasta medio muslo, ella metió un poco de su mano por debajo de la tela, yo tenía mi mano en la cara interna de sus muslos, a la altura de su minifalda. Le pregunté si quería que fuésemos más atrás… no se movió, ni contestó, como si acabase de despertar. Yo pensé, se ha roto lo que nos tenía aquí ensimismados… de pronto dijo un lacónico Si, vamos atrás, y yo le pregunté ¿Vas tu y te sigo?, no contestó, se levantó, la dejé pasar y la seguí.
Nos ubicamos en la última fila, de nuevo ella quedó a mi derecha, pero esta vez en lugar de sentada normalmente tenía las piernas separadas y su cuerpo inclinado hacia mi asiento. Me aproximé sin sentarme para que ella notase el bulto en mis bermudas, lo notó, lo miró despacio y antes de sentarme ya lo estaba intentando alcanzar, me senté y noté su mano dentro de la pernera, con cierta ansiedad.
Yo me giré hacia ella para alcanzar sus pechos con mi mano izquierda, mientras con la derecha bajaba hacia su minifalda, ya notaba el calor de su sexo cuando noté como su mano salía de mi bermudas y comenzaba a bajar la bragueta.
Ella estaba empapada, tenia que estarlo ya que yo podía notar calor en mis dedos sin ni siquiera tocar su ropa interior, el pezón que rozaba estaba duro, saqué la mano de la blusa e intenté soltar otro botón, no me dejó, pero ella ya tenía agarrada mi polla, suavemente me aproximé para besar sus pechos, no pareció gustarle, movió un poco su brazo izquierdo impidiéndomelo, además mi postura le impedía tocarme como ella parecía querer hacerlo.
Desistí, me recliné hacia el respaldo quedando de medio lado y toqué su braguita, estaba empapada, lo noté en mis dedos, no era humedad, notaba mojadas las yemas de mis dedos. En ese momento ella separó más las piernas… noté como su mano se acercaba a la mía, allí en su entrepierna, su mano apartó la braguita… y mis dedos fueron directos a su sexo… tal como había notado, ella estaba empapada, rezumaba jugos… casi sin querer la yema de mi dedo horadó ligeramente, explorando entre sus labios vaginales… noté como suspiraba, su mano aferró fuerte mi miembro, tanto que casi dolía… entonces deslicé mi dedo hacia arriba, buscando su clítoris… sin sacar del todo mi dedo de entre sus labios vaginales, lo rocé… de nuevo se estremeció… su mano libre fue a sus pechos… los tocaba por encima de su blusa pellizcándolos suavemente, miré su cara, su boca se abría ligeramente.
Yo tenía mi mano izquierda inutilizada entre ella y yo… ella usaba su izquierda en mi polla y yo mi izquierda en su sexo… su derecha estaba en uno de sus pechos, mi derecha, la que mejor sabía usar estaba inutilizada entre nosotros…
La tocaba con la izquierda como podía, recordaba los consejos de alguna ex y parecía funcionar, sus suspiros eran casi jadeos… yo notaba más calor deslizándose en forma de humedad por mi mano… bajé mis dedos y comprobé que el vello que cubría sus labios estaba empapado, apelmazado, tanto rezumaba el sexo de aquella mujer.
Bajé hacia la zona donde la vagina se une al ano, no pareció gustarle, pero noté que de su coñito salía el jugo sin control… volví a su clítoris, con 2 dedos lo pellizcaba de manera suave, entre en índice y el corazón, suavemente… ella seguía tocándome, su mano bajaba bien abajo y dejaba que sus dedos acariciasen mis testículos, sin por ello dejar el movimiento rítmico de su mano sobre mi polla, Nunca me habían masturbado apretando tanto, me va a exprimir. Pensé mientras gozaba de aquella sorpresa.
Ella ya jadeaba, casi inaudible, la película estaba animada y tapaba sus sonidos. Entonces de repente dejé bajar los dedos desde su clítoris y los metí los dos en la cueva fluyente, ella dio un suspiro largo… se tensó, cerró las piernas ligeramente… apretó de nuevo mi miembro muy muy fuerte, sin mover su mano… y se corrió sobre mis dedos, su orgasmo fluía entre mis dedos notando como se mojaban hasta su base, hasta donde se unen con la palma de la mano… se convulsionó un par de veces, soltó mi miembro y se relajó.
Se abrochaba la blusa mientras su respiración se normalizaba, mi polla seguía fuera de las bermudas con los testículos asomando también, estaba cachondo perdido, me acerqué a su oído.
-¿Te ha gustado? -Si, mucho, muchísimo. -¿Me ayudas a terminar? -Claro, claro, déjame un segundo, no te toques ¿Puedes esperar? -Si, claro, espero.
Pensaba que ella se iba a levantar al baño, pero no fue así, se retrepó un poco en el asiento, se arregló la blusa y la falda un poco y miró mi polla fijamente.
-Es bonita, me gusta y que dura se te ha puesto. -Tú la has puesto así. -Gracias. -Desde que te vi me he puesto cardiaco. -Shhhhhh, no digas más, déjame hacer.
Se acercó a mí y con su mano derecha agarró mi hierro, que estaba al rojo, con la izquierda empezó a acariciar mi muslo derecho. Subió esa mano a mis huevos, los masajeaba sin dejar de apretar fuerte la dureza de mi polla, subiendo y bajando, cada subida de mi piel era un poco más arriba y cada bajada un poco más abajo, creí que me haría daño-
-Está reseca, cielo, me harás daño.
Se acercó a mí, bajó la cabeza y dejó caer una gota de saliva sobre mi miembro y su mano, estaba caliente pero fue el lubricante perfecto, su ritmo se acrecentó sobre mi polla. Retiró su mano izquierda y la zambulló entre sus piernas, iba a masturbarse de nuevo.
Yo susurraba, intentando que me oyese, Cómeme, chúpala, pero no parecía dispuesta a nada de eso, de nuevo acercó su boca, más cerca esta vez y volvió a dejar caer su saliva, aquello me haría estallar. Me subí la camiseta un poco en previsión de la mancha que se iba a producir cuando saliese mi carga y no tardaría mucho. En un alarde de maldad se me ocurrió que con un poco de suerte ella probaría mi leche. Cuando notaba que no me quedaba casi tiempo para eyacular volví a decir, Se ha secado.
Ella se inclinó y cuando la gota de saliva se formaba en su boca mi descarga comenzó a salir, disparada, estaba seguro que le había alcanzado, pero no podía verlo, ella no se movió y la oscuridad no ayudaba. Mi leche seguía saliendo, la notaba bajar de su mano a mi pelvis y a mis huevos, me corrí durante unos 15 segundos.
Estaba en éxtasis, la mejor paja de mi vida, eso seguro. Cuando se retiró miré a ver donde había ido a caer mi leche, no vi nada, si la había manchado con ella no vi donde. Quizá le fue a la propia boca o se mezcló con su saliva al caer y nunca la alcanzó, jamás lo sabré.
Me disculpé para ir al baño. Allí, en el baño me temblaban las piernas. Con un poco de suerte estaría de paso en Madrid y podríamos irnos a rematar la faena a su hotel. Cuando me hube limpiado cogí papel para llevárselo y que limpiase su mano.
Al salir me quedé petrificado, no estaba, se había ido. Me encaminé a la puerta del cine, salí y la busqué, Gran Vía arriba y abajo, pero nada, no la veía. Durante media hora más la busqué desde la calle dentro de cada tienda, bar y local que se me ocurrió. Nunca sabré quien es…







