La historia me ocurrió el verano pasado. Estábamos de vacaciones en el piso de la playa y vinieron a pasar unos días la hermana mayor de mi mujer que tiene unos 46 años, cinco más que Marta, y su marido que viven en una ciudad del interior.
Una mañana que Marta había salido a hacer unas compras y mi cuñado a pescar estaba en la terraza leyendo el periódico cuando sentí ganas de orinar. No podía aguantar más me estaba orinando y fui rápidamente al baño.
Entré precipitadamente y allí estaba mi cuñada peinándose. Con su camisón verde manzana de raso corto hasta medio muslo y escotado que en el espejo se veían, se adivinaban más bien los hermosos pechos que tenía.
-Perdona balbuceé no sabía que estaba ocupado. -Tranquilo entra estaba terminando. -Es que me estaba orinando. -Tranquilo puedes hacer no me importa. No miraré- y se rió.
Un poco cortado de espaldas a ella me puse a orinar. Me di cuenta que por el espejo me veía como yo le veía a ella. La verdad se me había levantado al mirarla y me costaba orinar. Seguí mirando de reojo mientras poco a poco orinaba. Vi que ella hacía lo mismo y que de reojo también me observaba a mí.
- Igual se pone celosa tu mujer si ve que estamos metidos aquí en el baño los dos… - O tu marido – contesté. - Ese ya no se pone celoso por nada ya se ha olvidado de mí.- ¿Como dices eso mujer?- pregunté mientras trataba de acomodarlo dentro del pantalón cosa que dado su estado no era fácil… -¿Por? - preguntó mirándome como me vestía. -No porque de una mujer así no se olvida nadie…
-¿Ah no? ¿Eso te parece? -Claro eres muy atractiva. Una mujer madura pero muy atractiva. -Gracias cuñado muy amable. -Es cierto así es. Así me lo pareces. -Igual te lo parezco porque has venido un poco excitado no? Dijo con una mirada hacia mi pantalón. -¿Por? -Porque he visto que estabas un poquito…Te costaba orinar de cómo estabas… ¿no?
-No lo estaba lo que pasa es que al verte así. -¿Así como?-Pues con ese camisón tan sugerente. -¿Ah sí? -Si con ese camisón y así estas muy sexy. -Pues en Carlos no produce el mismo efecto te lo aseguro. Te gusta entonces la cuñada no? - y se rió… -Claro Ya te lo he dicho. -Tampoco tú estás mal eh?. Con ese pantaloncito de deporte estas muy atractivo. Y lo que he visto mi hermana no lo debe pasar mal - y se volvió a reír…
Yo estaba bastante apurado y algo cortado mi pene no dejaba de moverse excitado y la situación era bastante embarazosa.
-¿No crees que tengo los pechos ya algo caídos?- me dijo poniéndose de frente a mí y sujetándoselos un poco. Casi me da un infarto. Tiene unos pechos fantásticos grandes y duros y como un resorte mi pene se endureció por segundos. No me salía ni la voz.
-Di algo no me sentara mal que lo digas. - Los tienes estupendos. Tienes unos pechos de admirar. -¡Que exagerado! Lo fueron pero se han quedado algo blanditos con los hijos y la edad.
Y poniéndose frente a mi cerca enfrente de mi de espaldas al espejo me cogió la mano y se la llevo hasta su pecho. Al hacerlo un tirante del camisón cayo sobre el brazo dejando ver más el pecho.
-Ves, antes estaban mucho más duros.
Mi pene saltó dentro del pantalón sin remedio. El bulto que marcaba no se podía disimular. Se acercó, con su mano agarrándome la mía sobre su pecho, hasta pegar su cuerpo al mío.
-Yo creo que siguen estando muy duros. -También tú sigues estando muy duro - dijo ella. Y pegó su cuerpo al mío. Sentí su vientre aprisionar mi pene entre los dos. -¿Con mi hermana en la playa que vas a hacer para quitar esta hinchazón? - me preguntó…
Yo no contesté. No sabía que decir. La hermana mayor de mi mujer allí y en esa situación.
-¿Quieres, ya que no esta ella, que te ayude? - dijo mientras con un suave movimiento de caderas acariciaba mi pene contra su vientre.
No pude más y cogiéndola por los hombros la acerqué a mí. La apreté contra mi cuerpo. En ese momento sentí sus pezones duros y grandes bajo la fina tela del camisón clavarse sobre mi pecho desnudo. Ella acercó su boca a la mía mientras me rodeaba por la cintura y se aferraba a mí. Busqué sus labios entreabiertos y los pose sobre ellos. Sus labios húmedos acogieron los míos con excitación. Movía sus caderas suavemente y mi pene acariciaba su vientre. Mi lengua recorría sus labios esperando encontrar la suya. Los abría poco a poco Con suavidad rozábamos los unos con los otros.
Mientras acariciaba con sus manos mi espalda y yo bajando mis manos por la suya llegaba hasta sus nalgas. Su culo era una delicia duro, respingón. No era una niña pero mi cuñada esta fantástica. Mientras encontraba su lengua cálida buscando la mía mis manos acariciaba sus nalgas, recorría todas ellas sintiendo la dureza la maravilla de aquel culo.
Con mis manos iba recogiendo el corto camisón que por el espejo veía apenas llagaba por debajo de su trasero. Poco a poco lo recogí hasta dejar al descubierto sus bragas en el espejo. Unas bragas negras de raso que terminaron de excitarme al máximo al verlas.´
Notaba la excitación de ella también, su lengua recorría cada rincón de mi boca intentaba aprisionar la mía. Metí mis manos por la cintura de sus bragas bajas y comencé a bajarlas, sus nalgas quedaban al descubierto Mis ojos clavados en el espejo las contemplaban. Preciosas duras blancas, marcando el color del sol que no habían recibido. Me comenzó a morder el cuello Su lengua lo recorría hasta mis orejas. Yo comencé a hacer lo mismo mordisqueaba sus orejas chupaba su cuello. Notaba como se estremecía con ello como lo hacía yo.
De un movimiento brusco me bajó los pantalones. Mi pene saltó como un resorte al ser liberado. Se separó, lo contempló y cogiéndolo con fuerza con su mano empezó a acariciarlo subía y bajaba la piel dejando libre la cabeza. Yo creí que me correría de un momento a otro.
Terminé de bajarle las bragas a medio muslo. Me separé de ella haciéndola soltar mi pene para no correrme. Me arrodillé y subiéndole el camisón comencé a lamerle su conejo. Ummmmm negro velludo Con sus labios abiertos ya muy húmedos mi lengua saboreaba sus jugos, dulces, salados…
Ella abría sus muslos quería que llegase bien a ella. Con su mano terminó de bajar el tirante de su camisón y dejó su pecho al descubierto para empezar a acariciarlo, para con las yemas de sus dedos recorrer sus pezones que duros aprecian querer reventar.
Empezó a respirar rápido entrecortada y apretaba su raja contra mi boca. Yo que había encontrado su botoncito lo lamía con la punta de mi lengua, hacía círculos sobre el. Empezó a contraerse a juntar y a separar su conejo de mi boca hasta que se vino entre gemidos y contracciones. Me miró con ojos de placer, con ojos de haber gozado, con ojos de deberme algo. Me sentó sobre la taza del baño y comenzó a lamer mi pene, rápidamente se volvió a poner duro.
Su boca lo recorría se escondía en ella y volvía a aparecer. Su lengua se paseaba por la cabeza ansiosa excitada. Se incorporó cogiéndomela con su mano se la acercó mientras se sentaba sobre mí. Casi sin notar estaba dentro de mi cuñada. A horcajadas sobre mi comenzó un baile de subir y bajar sobre mi pene. Sentía el calor la humedad de una cuñada caliente excitada que gozaba conmigo. Sentía mi pene clavarse en su raja, en el coño de la hermana de mi mujer. No tardé mucho en comenzar a vaciarme en ella, empecé a llenar de leche su coño que ávidamente me lo tenia atrapado.
-Espera - decía - espera quiero llegar contigo. estoy muy bienY acelerando más el ritmo se vino otra vez.
Allí sentada sobre mí con mi pene clavado es ella y besándonos con furor. Fue un polvo fantástico yo me sentía extenuado y creo que ella también.Se quedó con su cabeza reposando sobre mi hombro y con mi pene en su interior. Así estuvimos varios minutos hasta que separándose dijo:
-Cuñadito ha estado muy bien. Hacía tiempo que no lo hacía tan bien.
Se levantó y dijo:
- Mi hermana tiene suerte de tener un marido así. Ahora tendré que ducharme otra vez y tú también es mejor que te laves no vayas a dar pistas ummm…
Se quitó el camisón y entonces la vi entera desnuda por primera vez y otra vez volví a sentir que me ponía duro de nuevo. Ella se dio cuenta y dijo:
-Cuñado no creas que no lo siento pero por hoy se ha terminado, están por volver mi hermana y tu cuñado así que lávate y salgamos.
No ha sido la última pero es un encuentro que recordaré siempre…
Es la primera vez que cuento una historia me gustaría saber vuestra opinión, si queréis enviármelas a mi correo.


