Hola a los que leen esta página con frecuencia como yo. Este es mi primer relato. Soy un chico de 20 años de México, soy bisexual, me encantan las mujeres maduras y las de mi edad, y los hombres los prefiero maduros aunque no me la paso teniendo sexo.
Hace unos meses pasó lo que les voy a contar. Iba a cargar gasolina cuando al llegar a la gasolinería vi que la mujer que me atendió era Martha, la madre de Roberto un viejo amigo de la infancia. Ella me vio crecer pues Roberto y yo éramos compañeros de primaria y secundaria. Desde pequeño me daba cuenta que Martha era muy guapa, todos en la secundaria lo decían en esos tiempos y ahora me daba cuenta que eso no había cambiado.
Ella mide como 1.60 m. y como antes, noté que seguía vistiendo sus pantalones pegados que dejaban ver sus piernas que se marcaban de forma deliciosa, también se veían sus nalgas redonditas, tiene un culito paradito en el que se marcaba una tanguita de forma espectacular que es difícil de ignorar, traía una playera amarrada como ombliguera su abdomen no esta mal, sus senos de buen tamaño, dan ganas de tocarlos, en verdad está buenísima. Aunque tenía años de no verla, me puso como loco lo linda que sigue, es una mujer madura digna de una buena fantasía.
Nos saludamos, no pude evitar el abrazo y sentir su cuerpecito contra el mío, estuvimos platicando un poco y me dijo que pasara por su casa para saludar a Roberto. Varios días pase a cargar gasolina y platicábamos un poco y me recordaba que pasara a su casa hasta que un día temprano iba circulando y la vi pasar caminando, el día estaba nublado y estaba lloviznando y me ofrecí a llevarla estuvimos platicando un poco, me contó que Roberto ya se había ido de la casa, que estaba en mala situación económica y cosas así, además de que tenía problemas con su esposo. Le di mi número de teléfono por si necesitaba algo. Una semana después me llamó: -Hola Andrés, me da muchísima pena. Estoy en muchos apuros, me da muchísima pena
Muy apenada me dijo que necesitaba dinero, estaba muy apenada y me pidió ayuda, yo te dije que no tenía de que apenarse y le dije que iría a su casa a dejárselo, salí inmediatamente al llegar a su casa me invitó a pasar, llevaba puesta una falda un poco corta que dejaba ver sus lindas piernas. Tomamos un café, estaba muy apenada, me dijo que me pagaría la próxima semana, le dije que no importaba, me empezó a contar que tenía broncas de dinero y cosas así, yo ya estaba medio aburrido y me quería ir, me contó que su esposo no llegaba en 4 días y que desde hace mucho las cosas iban mal, empezó a llorar y le decía que ya estaba vieja y por eso no la quería, me acerqué a ella y la abracé, decidido a ver qué pasaba le dije:
-Martha eso no es cierto, estás hermosa, tienes un cuerpo que muchas chavitas quisieran y que muchos hombres también quisiéramos.
Hubo un silencio muy incómodo y me disculpé perdón, no te quise incomodar. Ella dijo – ¿crees que aún soy bella? -Claro, tienes un cuerpo delicioso, yo estaría feliz de tenerlo, pero… -¿Pero qué?- me dijo tomando mi mano y yo lo sentí como una invitación la verdad no podía esperar másSin pensarlo le di un beso, yo no lo podía creer aunque me sentía con el control, al principio no sabía muy bien qué hacer.
Empecé a besar su cuello muy despacio, ella respondía y se estiraba, me acariciaba –Esto es lo que tantas ganas tenía de hacerte mi amor- le dije y esto la prendió, me acariciaba con mayor fuerza y yo a ella bajé despacio a sus senos y desabroché su blusa, su olor era riquísimo, acariciaba sus piernas ya por debajo de su falda mientras trataba de quitarle el bra.
La cargué y la llevé hasta el sofá donde le quité el bra, sus tetas estaban riquísimas, las lamía y succionaba sus pezones. Bajé hasta su falda y se la quité (quería verla totalmente desnuda)traía puesta una pantaleta como de bikini, la puse de pie y la bajé despacito, pude ver sus piernas perfectamente torneadas que terminaban en esa hermosa unión con su pubis, me acerqué a su pubis lleno de vellitos cortitos para poder percibir su olor, estaba ya lubricando, le di vuelta y no tardé en empezar a acariciar esas nalgas tan deliciosas, las besé y las abrí para poder ver la entrada de ese culo que me ponía loco.
La hice que se sentara y despacio le separé las piernas, despacio me acerque desde sus rodillas besando sus muslos suaves hasta casi llegar a su vagina cuando se separó y me dijo – Es que nunca me han hecho eso- Yo no lo podía creer, nunca le habían hecho sexo oral, eso me calentó como loco y le dije, -Sólo relájate y siente…
Empecé a besar su ingle muy suavemente, sentía su respiración aumentar y sentía como tenía espasmos, recorrí su ingle con mi lengua, ya no podía esperar su olor me prendió más empecé a lamer sus labios, estaba mojada, empezó a jadear más yo chupaba su clítoris cuando cerró sus piernas fuerte quedando yo con la lengua en su vagina, en verdad lo estaba disfrutando, lo hice más fuerte chupé su clítoris ella gritaba y no dejaba de moverse, fue cuando descargó sus jugos yo los bebí, era delicioso sentir su vagina abrirse.
Ella quedó tendida con la mirada casi perdida y aún retorciéndose en el sofá, cuando terminó se puso a llorar, yo me pegué de nuevo a su vagina, la acomodé y la empecé a penetrar fue riquísimo, su vagina estaba totalmente tibia y lubricada, empecé despacio para disfrutarla completa, es pues aumenté el ritmo, ella se separó, y nos acomodamos en la alfombra, ella sobre mí se clavó mi verga, empezó a saltar, yo sentía que me venía pero pude aguantar para no quedar como un niño precoz que sólo sabe mamar.
Sus movimientos eran distintos a cualquier otra mujer, se acomodaba, yo era su instrumento, era lo mejor, sentir lo suave de su vagina aprisionando mi pene ella pellizcaba mis pezones Yo me sentía en la gloria cogiéndome a una mujer madura casada y además madre de mi amigo, así cogimos unos minutos hasta que sentí que ya no podía, tuve un orgasmo totalmente placentero, de los mejores, me vine dentro de su vagina, ella quedó tendida sobre mí, sentía sus tetas contra mi torso los dos sudábamos, su piel era suave y húmeda. Nos besamos, se deslizó y llegó a mi verga, empezó a chuparla, pasaba su lengua por la cabeza se sentía raro pues aún estaba sensible por la cogida que dimos, volví a tener erección, lamía mis huevos, me llenaba de su saliva succionaba mi pene, eso se sentía muy bien, me descargué en su boca, Martha sí que sabía coger.
Desde entonces nos vemos algunas veces cuando su casa está vacía o vamos a un hotel aunque no se deja tomar fotos, trato de convencerla y también quiero hacer un trío. Después contaré más encuentros con Martha como cuando estrené su ano. Las maduras son lo mejor para coger.
Saludos…


