Jodiendo en el baño del bar
Me estaba súper calentando, pensé en mi chico y trataba de sentirme culpable, y no lo podía evitar, el solo hecho de que me viera coger con otro, y que estaba por llegar en cualquier momento me excitaba.
Y luego, de semejante calentura y excitación que habían provocado mis fantasías, estaba tan mojada y sudada, que decidí darme un baño de inmersión bien caliente, para relajarme, ya que mis piernas todavía estaban temblando; nada más lejos que eso…
Me saqué mi bata y me toqué, comprobé lo mojada que estaba y me sentí satisfecha, probé el agua, estaba bastante caliente, entonces me fui metiendo despacio. Sentí como entre mis piernas el agua se metía y rozaba mi clítoris, luego mis pechos flotando en el agua enjabonada; me daba mucho placer. Con mis ojos cerrados comencé a frotarme las piernas, estómago, y también mis tetas, sonriéndome pícaramente. Entonces comenzaron a surgir de mi mente situaciones y fantasías, de cómo nos íbamos a reencontrar con mi chico, la verdad es que sentí como me iba calentando de nuevo. Imaginé cuando me fuera a buscar a la estación…
Justo llegué un día en que él tenía finales, y yo llegaba en el mismo horario. Quedamos entonces que me iría a buscar a la estación, luego. Con mi valijota a cuestas, como debía esperar una hora aproximadamente, decidí esperarlo en el bar. Me senté allí; estaba a la expectativa de verlo, recuerden, que hace más de un mes que no nos veíamos, y no daba más, yo lo único que quería era verlo de una vez y abrazarlo; Pero la situación se fue dando de otra manera inesperada.
Como les decía, me senté en el bar, hacía un calor infernal, decidí pedir una cerveza helada, lo miré al mozo le di las gracias, le pagué, y se fue; me sorprendió lo parco que era y decidí que no le dejaría propina. Bueno, les decía que hacía un calor infernal, y yo que había llegado de Buenos Aires, estaba vestida de invierno y me estaba sofocando; pensé en decirle al mozo que me cuide la valija, así iba al baño a cambiarme y refrescarme, la verdad es que dudé, ya que era demasiado antipático, pero no daba más y le pregunté. Él en tono cortante y bruto me dijo:
- ¡Venga, vaya, pero no se tarde!-.
Yo le agradecí, pero en realidad lo quería mandar a la mierda. ¡Yo era una clienta y no debía tratarme así! Me dirigí al baño, hecha una loca, me lavé un poco, y me quería cambiar, pero no tenía que ponerme, como tenía puestas unas medias, decidí sacármelas y quedarme con la pollera solamente, y arriba, debajo del sweater, tenía puesta una camiseta de nylon transparente, así que dudé, si me sacaba el sweater quedaría demasiado desnuda; pero bueno, hacía calor, y además en Europa nadie te mira- pensé yo-. En eso estaba, cuando en mis pensamientos aparecía el imbécil del mozo que le había tomado tanta bronca que me sacó todo mi buen humor, y que yo intentaba sacármelo de la cabeza, y mientras me miraba en el espejo y me acomodaba el corpiño intentaba pensar en mi chico, que ya debería estar llegando.
Me volví a mojar la cara para que se me pasara un poco la histeria, y me quedé mirándome; pensaba en que iba a decir mi novio cuando se diera cuenta que estaba en corpiño esperándolo en un bar, y me sonreí; cuando de pronto abren la puerta a lo bestia. ¡Y era el mozo!
- ¡Señorita, que se está tardando usted demasiado, y yo no cobro por cuidar su valija!-
Ustedes no se imaginan la cara de espanto y furia que yo debo haber puesto, en ese momento era tal la impotencia y la indignación que me tomó unos segundos contestarle.
- ¡Quién te crees que sos, como vas a entrar al baño de mujeres de esa forma, además yo acá pagué un servicio y tardo el tiempo que se me canta, pendejo maleducado y bruto!-.
Él, que se había quedado en la puerta, me miró fijamente y dio un portazo, cerrándola. ¡Y se quedó del lado de adentro! Se apoyó sobre la puerta y empezó a mirarme de arriba abajo, sonriéndose con cara de cínico. La verdad es que me quedé muda y súper nerviosa, pero también lo miré desafiándolo; así nos quedamos unos minutos en silencio; honestamente debo admitir, mirándolo bien, el tipo estaba bueno, era de esos medios fortachones, que en realidad a mí no me gustan, pero debo admitir que este tenía unos brazos que no se podía creer, el tipo tenía aspecto de esos que si saben lo que tienen que hacer cuando una mujer se pone histérica, y pensé que debía coger como un caballo; yo me sorprendí de mis pensamientos, reaccioné como pude y le pregunté a los gritos.
- ¡Que haces, abrí esa puerta y ándate!-. - La verdad es que no me había fijado lo guapa que eres, además esa camiseta que deja ver tus tetas me calienta muchísimo-.
En ese momento mi furia fue insostenible, me acerqué a donde se había quedado parado le di una cachetada y al segundo abrí la puerta para que se fuera; él en ese momento volvió a cerrar la puerta y se quedó conmigo; me alzó con todas sus fuerzas y me llevó hasta el lavabo, me sentó allí y empezó a besarme, con una fuerza impresionante.
Yo estaba muda, por momentos intentaba pegarle, pero él no se detenía, y me agarraba los brazos, con sus manos enormes, y seguía. Honestamente, me sorprendí de mi misma ya que aunque trataba de controlar mis emociones, ya que mis actos no podía, me estaba súper calentando, pensé en mi chico y trataba de sentirme culpable, pero por más que lo intentara no lo conseguía y esta mezcla de sentimientos me calentaba y no lo podía evitar, el solo hecho de que me viera coger con otro, y que estaba por llegar en cualquier momento me excitaba. El tipo me agarraba las tetas con una furia impresionante.
- ¡Te estás calentando no puta, me doy cuenta, que te gusta coger con cualquiera en el baño de una estación eh!-
En ese momento me agarró la pollera, y como una bestia me la arrancó, empezó a tocarme las piernas y de golpe me las abrió, sentí como me metió de golpe sus dedos en mi concha, y yo pegué un gemido de dolor y placer a la vez, él se dio cuenta y me miró directo a la cara.
- Ah, te ha gustado. ¿Te gusta que te follen no? Además estás mojada como una perra, no ves que sos una puta-.
Yo no le respondí, si lo hacía le tenía que decir que sí, que era una perra y que me encantaba lo que estaba haciendo y que quería que metiera su pija adentro mío ya, además tenía ganas de verla, ya que si tenía esos brazos su pija debería ser enorme. Siguió metiendo sus dedos en mi concha a lo bestia, mientras que me mordía los pezones; realmente me olvidé del mundo, y ya no me importaba nada, estaba realmente caliente y me dispuse a disfrutarlo. El tipo después de calentarme bien se desprendió de mí, se puso enfrente, me miró fijamente y me dijo: -Si quiere puedes irte-.
Yo me quedé muda y temblando de la excitación, y él comenzó a reírse…
- Pues si que no me he equivocado contigo, eres realmente una guarra calentona y puta-.
Mientras dijo eso, se desprendió su cinturón y de bajó los pantalones. Yo estaba ansiosa de ver su pija, y la verdad que cuando la vi no me sorprendió; era gigante y estaba súper dura, me dieron unas ganas enormes de agarrarla y tragarla entera; pero no, él miró mi cara de sorpresa y dijo: - No la mires tanto que ya la vas a tener en tu boca-.
En ese momento se acercó a mí y de un movimiento bruto me bajó del lavabo; me hizo dar la vuelta, mientras que miraba mi cara por el espejo, y me tocaba el culo, yo intentaba disimular que me dejara en paz, pero ya ninguno de los dos se la creía; además yo quería “ya” esa pija, que me la metiera en la concha en el culo o en la boca, no me importaba, solo quería tenerla dentro mío.
Y así fue como de golpe me la metió, de una, y yo pegué un grito que no pude contener, sentía un placer inmenso y una libertad de sentir que me iba hacer explotar, él siguió metiéndola, cuando de pronto se abre la puerta y… ¡Era mi novio! El tipo se dio vuelta y le dijo: - Vete de aquí, no te das cuenta que es el baño de mujeres; a no ser que también te la quieras follar como yo; la verdad que no creo que esta puta tenga problemas, al parecer le encanta follar en el baño con cualquiera-.
Mi novio me miró como un tonto y no sabía que responder, yo lo miré, le sonreí y le dije al otro que lo dejara ahí que si se quería quedar, se quedara, pero que él me siguiera cogiendo que ya estaba a punto de acabar. Y así fue el tipo me siguió cogiendo y yo empecé a gritar como una gata en celo; mientras que lo miraba a mi novio, que lo único que hacía era estar parado allí como un tonto. Yo acabé y me mojé como nunca; entonces dejé mi papel de víctima; me di vuelta, y le dije al tipo:
- Ahora vas a ver lo que es que te chupen la pija como una perra, que lo único que quiere es que acabes en su boca…
Y a mi novio le dije:
- Vos si querés también vení que te la chupo entera; con la cara que tenés se nota que no te la lamen hace mucho-
Mi novio se sonrió por primera vez desde que había llegado, pero se quedó ahí parado por el momento; yo mientras me la estaba tragando entera a la pija del otro; hasta que llegó y toda su leche fue a parar a mi cara, me empecé a pasar mi lengua por mi rostro hasta limpiarlo todo. El tipo lo miró a mi chico:
- Ven aquí, deja que esta puta te la chupe, es de puta madre, la verdad que la muy guarra sabe mamarla-.
Mi novio se sonrió y yo también, él se acercó a mí; y le bajé los pantalones, empecé a tocarle su trozo, que ya estaba gordo y parado, se la empecé a chupar mientras que el otro se acercó a mí por detrás e intentaba meterla, mi chico no paraba de decirme que no podía creer lo puta que era, yo le sonreía y le decía que quería que acabe que me quería tragar su leche, que me bañara entera; en ese momento el otro me metió su pija en el culo, y yo grité, me estaba muriendo de placer e iba a llegar devuelta en cualquier momento; mi chico no paraba de mirar como se la chupaba y a la vez como el otro me la metía en mi culo, como entraba y salía, creo que él también iba a llegar en cualquier momento; y así fue; llegamos juntos todos el otro también; a mí me encantó que acabara en mi boca; me tragué todo su semen y le seguí chupando la pija despacito para limpiarla. El mozo dijo:
- ¡Hey! Perra, la verdad es que eres una turra y te seguiría follando, pero debo ir a mi puesto de trabajo-, y a mi novio le dijo, - Tú aprovéchala y sigue follándola que está de puta madre, esta tía sí que es puta y la sabe mamar-
Mi chico y yo nos empezamos a reír; el otro se fue sin entender porqué. Nos quedamos solos en el baño y le dije:
-¡Hola amor, ya volví!







